Esta es la primera generación en la que las personas del mismo sexo pueden casarse y tener hijos biológicos. Para ellos, las cosas no suelen funcionar exactamente igual que para las parejas formadas por un hombre y una mujer, pero la reproducción asistida es uno de esos casos en los que estas diferencias quedan anuladas, ya que el camino recorrido es el mismo para todos. Tanto si eres hombre como mujer, cuando acudes a una clínica de fertilidad, no es relevante a quién amas y con quién has elegido compartir tu vida.

Luis y Denis viven en Valencia. Ambos son papás de Ornella y Oriana, dos niñas preciosas nacidas en diferentes momentos gracias a Melissa, la mujer estadounidense que se ofreció a gestarlas. Para contarle a sus hijas cómo nacieron, Luis y Denis escribieron dos libros ilustrados para asegurarse de que sus hijas pudieran verse reflejadas en una historia que hablara sobre cómo llegaron al mundo. Luis es psicólogo y sabe lo importante que es para los niños conocer sus orígenes desde una edad temprana, por lo que cuando descubrió la existencia de “Hay una vez”, el primer libro de Matamua, no se lo pensó y decidió regalárselo a Oriana, la más pequeña de la casa.

La gestación subrogada aún está prohibida en muchos países, incluidos España e Italia, y a menudo los medios de comunicación tratan el tema de forma incorrecta y poco ajustada a la realidad, por lo que hemos decidido hacer algunas preguntas a estos dos padres.

¿Cómo surgió la idea de recurrir a la gestación subrogada para ser padres?

También nos habíamos planteado la adopción, pero para dos hombres es un proceso prácticamente imposible.  Fue entonces cuando nos informamos sobre la gestación subrogada, un tema bastante desconocido para nosotros y viciado por los medios de comunicación. Cuando profundizamos, un mundo nuevo se abrió ante nosotros.

¿Cuál es la parte más difícil de este camino?

Es un proceso complicado que requiere perseverancia, también desde el punto de vista de la increíble cantidad de documentos médicos y legales que se deben presentar. Para nosotros la parte más difícil fue la distancia y no poder seguir de cerca la evolución del embarazo.

La mujer que dio a luz a sus bebés vive en los Estados Unidos. ¿Por qué ella?

Para nosotros era fundamental poder conocer a la gestante, por lo que nos decantamos por Estados Unidos porque es el país que más garantías ofrece a todas las partes involucradas. Se realizan muchas pruebas médicas y psicológicas. Además, está permitido conocer a la donante, aspecto que considerábamos relevante.

La selección es recíproca, la gestante elige a los padres de intención y viceversa. Todo esto tiene lugar inicialmente a través de una agencia que verifica la correspondencia de los perfiles. La empatía y la sensibilidad de Melissa en nuestro caso fueron decisivas. Viviendo a más de 7 mil kilómetros de distancia, hemos mantenido un contacto casi diario a través de Whatsapp, nuestras hijas la conocen a través de Skype, y también conocerán a la donante si lo desean.

La Psicología afirma que es conveniente que todos/as los niños/as conozcan sus orígenes, al menos en la medida de lo posible. ¿Qué opináis al respecto?

Los cuentos ilustrados son herramientas válidas para conectar con los más pequeños, no sólo para responder sus preguntas, a las que hay que contestar siempre en función de la edad, sino también para fomentarlas. Escribimos dos cuentos porque en ese momento no había nada en España que mostrara nuestra realidad, y queríamos que se reflejara en un libro. Uno de los objetivos principales de nuestros cuentos es dar visibilidad y normalizar la gestación subrogada, tratándose además de una cuestión política.

Queremos que las personas sepan qué es, que hagan preguntas al respecto, que se informen. Creemos que hablar sobre la propia experiencia es un deber para todos aquellos que han creado una familia a través de esta técnica, porque solo de esta manera la sociedad podrá aceptarla.

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