Tener un hijo nos cambia la vida por completo, y más aún cuando eres madre o padre primerizo. Las prioridades, la vida social, el ritmo de la vida, incluso la manera de ver las cosas cambia, pero siempre a mejor. Tu vida se adapta a tu bebé de manera natural.

Es cierto que con un niño todo es distinto, pero es la experiencia más maravillosa de la vida. Por ello, para que no te coja por sorpresa, te contamos algunas de las cosas que cambian cuando eres mamá o papá por primera vez.

Lo primero es que dormir será un privilegio. Dormir 8 horas seguidas será un verdadero reto, pero tu cuerpo resistirá como nunca. Es cierto que hay niños más tranquilos que otros, pero debido a las necesidades del nuevo integrante de la familia y las responsabilidades que conlleva, se reduce la cantidad y la calidad del sueño.

Lo segundo, es que tendrás menos tiempo para ti. Está claro que las tareas se pueden y deben repartir entre los integrantes de la familia, pero aun así, no te dedicarás el mismo tiempo que antes de ser mamá o papá. Preferirás pasar más tiempo con tu bebé. Aun así, no olvides que también es necesario tener un ratito para ti.

Lo tercero es que descubrirás cosas nuevas. Descubrirás un cariño que no habías sentido nunca. También que eres una persona muy compasiva. Descubrirás que por tu hijo harás lo que sea y que eres la persona más eficaz del mundo.

Lo último es que ahora entenderás a tus padres. Ahora valorarás el doble todo lo que hicieron por ti. Entenderás el porqué de los castigos, de las riñas y de todo aquello que hacían y que a ti no te gustaba cuando eras pequeño.

Si has decidido crear una familia es porque piensas que al final será la experiencia más bonita de tu vida. Y entonces entenderás que todo ha valido la pena.

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